Biblioteca de la Universidad de Zaragoza

Biblioteca General Universitaria

Exposición bibliográfica

Ciencia en el Renacimiento [13-enero a 30-junio 2015]

 

Se ha definido el Renacimiento como una época de ampliación de perspectivas. Para la Historia de la Ciencia representa el nacimiento de teorías científicas y aplicaciones técnicas que fundamentaron la idea del progreso durante las siguientes centurias.

La imprenta fue un elemento de trascendental importancia para la difusión de los nuevos conocimientos, o para la revisión de los que se habían transmitido desde la Antigüedad. A través de los libros impresos, los estudiosos de los siglos XV y XVI nos dejaron los testimonios más esclarecedores de su afán por el conocimiento sobre la realidad física del hombre, la naturaleza y el Universo.

La Biblioteca de la Universidad de Zaragoza conserva un representativo conjunto de publicaciones científicas dentro de su colección histórica. Con el fin de dar a conocer este valioso fondo ha organizado la exposición bibliográfica bajo el título Ciencia en el Renacimiento.

La muestra pretende colaborar en la difusión de la historia de la ciencia y a su vez reivindicar el valor de las obras de ciencia antiguas como fuente de conocimiento, unas obras que a pesar de haber perdido su vigencia académica, constituyen las raíces de la documentación científica más actual.

Con tal fin se ha reunido una selección de cuarenta obras, cinco de ellas incunables y las demás correspondientes a ediciones del siglo XVI.

El conjunto se organiza en cuatro secciones que, con diferentes niveles de desarrollo, albergan la mayor parte de los saberes teóricos de la época. Inicia la muestra la sección dedicada a la tradición de los autores clásicos, con ediciones comentadas de Plinio, Galeno y Avicena entre otros; le sigue una notable representación de la medicina humanista; continúa la historia natural, sección que incluye obras de zoología, botánica, herbarios y farmacopeas; finaliza la astronomía, unida a la astrología, la geometría y las matemáticas.

La medicina tuvo una presencia preponderante en la literatura científica de la época, una circunstancia que también refleja la exposición y que se explica por el hecho de ser la única especialidad que contaba por una «facultad mayor». Por el contrario, la historia natural, la astronomía o las matemáticas se cursaban en la Facultad de Artes, en la que iniciaban su formación los estudiantes, y su presencia es menor aun siendo relevante.

Se han excluido los saberes prácticos (navegación, agricultura, albeitería, arte militar, minería…). Estas disciplinas produjeron obras tan notables, muchas de ellas conservadas en la BUZ, que el conjunto excedería las dimensiones de la muestra, por lo que quedan emplazadas para ser expuestas en el futuro.

La mayoría de las obras están escritas en latín, el idioma académico de la época. Sin embargo también hay una interesante presencia de once obras editadas en castellano, relacionadas con la aplicación práctica de los conocimientos, como la cirugía, los lunarios o los recetarios para boticarios. Estas obras estaban destinadas a un público más amplio que desconocía el latín y por tanto tenían una consideración social inferior.

En cuanto al origen geográfico de los impresores, hay un claro predominio de los extranjeros. Los talleres de los reinos de la Península, presentes en catorce ediciones, dieron salida a la producción de los científicos locales, manteniéndose en una posición marginal con relación a los grandes centros europeos, Amberes, Venecia y Lyon, los grandes proveedores de literatura científica en esta muestra. Entre los centros peninsulares Zaragoza fue uno de los más activos y está presente en tres obras expuestas. Mencionamos, por ser especialmente representativa, Información y curación de la peste de Caragoça de Juan Tomás Porcell, publicada en 1565.

Con la llegada de la imprenta las ilustraciones adquieren un protagonismo especial y se reivindica su utilidad para la comprensión de los textos o la identificación de las especies descritas

La exposición ofrece muchos ejemplos de estas ilustraciones, en los que se puede apreciar el grado de maestría que alcanzaron las técnicas del dibujo y del grabado en la época.

Entre las obras destacadas por sus magníficos grabados se encuentran dos ediciones de De humani corporis fabrica de Vesalio, obra que supone el nacimiento de la anatomía moderna, los Discursos sobre la Materia Médica de Dioscórides comentados por Matthioli, texto que dará un impulso definitivo a la botánica científica, y la Cosmografía de Apiano, cuyas piezas móviles para medir la posición de los planetas la convierten en una obra maestra del arte de la imprenta.

El desarrollo del pensamiento científico moderno fue un proceso lento y complejo. Obras de importancia trascendental tuvieron escasa difusión, e incluso algunas no lograron despertar el interés de ningún editor, mientras alcanzaban gran popularidad textos basados en la tradición escolástica.

 

La exposición es un fiel reflejo de esta realidad compleja. En las vitrinas conviven avanzados postulados junto a otros que defienden la tradición o que intentan conciliar ambas tendencias, sin olvidar ausencias notables. Y es éste uno de los aspectos de la muestra que ofrece mayor interés, la tensión entre dos mundos, el medieval y el moderno, un difícil equilibrio que nos lleva a reflexionar sobre el intrincado camino hacia la modernidad por el que transitó la ciencia del Renacimiento.